P
rácticamente, todos los días se ven ballenas en el mar. Los especialistas confirman que este año, se han visto varias ballenas en las aguas reunionesas. Cada invierno austral, estos impresionantes cetáceos vienen a la Reunión para parir y críar a su pequeño antes de repetir al mar abierto. Ciertos prestatarios de servicios proponen ir al encuentro de las ballenas y hasta de meterse en el agua para observarlas, sin molestarlas.
Saliendo del puerto de Saint-Leu a las 9 hrs, embarcamos en un « Zodiac ». A bordo, una decena de personas, acompañadas por Pascal, el capitán educador deportivo del club Abyss Plongée.
Mientras que cada uno se va acomodando en la embarcación, Pascal nos dá las últimas recomendaciones. Ver hacia el horizonte, pero no todos hacia la misma dirección,de esta manera, estámos seguros de ver todo y que no se nos escape nada. Las ballenas ocupan las aguas reunionesas del mes de junio a noviembre. Aquí, el agua es caliente, ideal para parir a los pequeños, antes de regresar al mar abierto.
« Hay que acercarse de las ballenas más o menos a una distancia de tres cuartos por atrás y a 100 metros mínimo », nos explica Pascal. A pesar de estar en el mar, Pascal está con el teléfono en la mano, está en constante comunicación con Virginie Boucaud, de la asociación Globice. Esta última se encuentra también en el mar, con su equipo, sale cada semana al mar para observar a las ballenas y repertoriarlas. Este día, seis ballenas se han localizado en la bahía de Saint-Paul.
El día de hoy, el mar está tranquilo, casi no hay olas. «Son las condiciones ideales para observar a las ballenas. Sin embargo, no esperen ver las colas de las ballenas, ya que los pequeños no pueden quedarse bajo el agua más de 6 minutos. Por lo tanto, las madres no se pondrán a sondear », nos explica el capitan.
Parecemos acercarnos al objetivo. Un puñado de embarcaciones ya realiza una "inspección ocular". Entre ellas, dos barcos del "Grand Bleu" desbordan de pasajeros. " Estos sí, verdaderamente no respetan las reglas de observaciones ", dice Pascal. Lamentablemente todavía no existe en la Reunión una reglamentación que rija la aproximación de las ballenas y de los delfines. Y sin embargo, cada uno debería de aplicar algunos gestos de bases (ver encuadrado). Se trata de una cuestión de sentido común y de saber respetar a la naturaleza.
Por fin, dejamos escapar las primeras exclamaciones cuando el equipo percibe un chorro de agua proyectado por una ballena. A lo lejos, una pequeña ballena se divierte haciendo algunas acrobacias, lo cual es un verdadero show para todos nosotros. Lamentablemente, no es fácil tomar fotos. Hay que ser rápido y tratar de no sentir las olas que mueven al barco. Enfin, no es grave, el espectáculo vale la pena. Con dolor, vemos que las ballenas se alejan, sin duda agoviadas por todos los barcos que las rodean. Afortunadamente, a lo lejos, podemos distinguir un nuevo movimiento, comenzamos a seguir con la mirada.
En cuanto el capitán da la órden, los miembros del equipaje se preparan y se ponen las aletas, la máscara y la tuba. Pascal tiene la impresión de que el animal se dirige hacia nosotros. Imposible perder tiempo, hay que meterse rápido bajo el agua, la ballena viene de pasar a unos cuantos metros de nuestra embarcación, con su pequeño. «Aunque el espectáculo dura solamente algunos segundos, vale la pena, es un espectáculo grandioso. Ver nadar a este gigante en las aguas cristalinas, es algo mágico », Exclama una joven mujer mientras regresa a bordo del Zodiac.
Y el espectáculo continúa. Un grupo de delfines nada a proximidad. No son nada tímidos y no dudan en acercarse de nuestro barco. Los buceadores vuelven al agua, pero los mamíferos marinos no están de humor y desaparecen en el océano.
« No corremos con la suerte de ver a las ballenas en cada paseo. Así es el mar, no se puede garantizar nada », continúa diciendo Pascal. Y claro que si no se ve nada, no hay ningún tipo de reembolso.
« Si no vemos nada, entonces nos vamos a bucear detrás de la barrera de coral en el Hermitage. El arrecife es magnífico». Y no hay duda, solamente el paseo de medio día a lo largo de las costas de la Reunión vale mucho la pena.
Texto : Laurène Mazier - Fotos : L.M et Abyss Plongée
