
La supresión de la esclavitud causó varios problemas a la economía azucarera de la Reunión, ya que no podía pagar altos costos de mano de obra. Es por eso que a partir de 1817 (al momento en el que hubo otros intentos de abolición), los propietarios reemplazaron a los esclavos por trabajadores emigrantes, que eran voluntarios, y asalariados, estos venían de diferentes regiones de la India y de China. Hay que recordar que Francia controlaba los corredores comerciales hindús en las ciudades de Pondichéry, Chandernagor, Yanaon, Karikal y de Mahé; esos corredores entregaron a miles de trabajadores a las colonias francesas del Océano Indico: Isla Mauricio, Isla Rodrigues, La Reunión , las islas Seychelles y las islas Comores.
En 1848, al momento de la abolición de la esclavitud, los trabajadores contratados hindús y chinos representaban más de 6500 en La Reunión. Para dar ejemplo de los grandes propietarios de la Isla de Francia (Mauricio), los propietarios de La Reunión habían contratado trabajadores libres que venían de la India.
Estos trabajadores tenían la fama de ser dóciles, pero la experiencia fue decepcionante, ya que los hindús preferían andar de vagabundos en vez de trabajar en las plantaciones.
En el año de 1843, la introducción de estos trabajadores llegó a su mínimo nivel, ya que los propietarios reunioneses no querían a trabajadores de la India, ya que según ellos, se peleaban entre sí, robaban y trabajaban mal. Es importante señalar que aunque estos trabajadores « contratados » eran oficialmente libres, siempre fueron tratados como esclavos.
Por esta razón entendemos porqué los hindús rechazaron ser eternamente esclavos. El gobierno de La Reunión decidió entonces llamar a trabajadores de China. Estos llegaron a la colonia poco tiempo después de la promulgación de las ordenes de 1843.
El contrato incluía los gastos de regreso a China de los trabajadores al final de su contrato que era de 5 años. A continuación, una muestra de lo que se decía a propósito del idioma :
" Los contratos de contratación serán recibidos por el Consul de Francia y deberán ser redactados en francés así como en otro idioma conocido por los contratados con la finalidad de que puedan entender a todas las cláusulas. "
Estos trabajadores podían también ser contratados para « el servicio del gobierno », ya sea para la construcción de carreteras, de puentes y edificios públicos, para los servicios en los hospitales, arsenales y otros establecimientos públicos.
Según los plantadores, los chinos eran más robustos, más inteligentes, y «mucho más civilizados» que los hindús.
Sin embargo, una vez que se sintieron seguros con el francés y el criollo, los chinos también abandonaron la misión, y los trabajos pesados y manuales de la caña de azúcar y rechazaron trabajar. Es así como siguieron el ejemplo de los chinos que llegaron a la isla Mauricio: se lanzaron en el comercio, y algunos decidieron abrir pequeñas tiendas.
A causa de todos estos problemas, una orden del 2 de julio de 1846 prohibió la introducción de nuevos trabajadores chinos. Hoy en día, los reunioneses chinos continúan en su mayoría a trabajar en el comercio de la alimentación y han abierto varios restaurantes.
Como los blancos estaban muy decepcionados de los trabajadores hindús y chinos, no tuvieron otra opción más que llamar nuevamente a trabajadores africanos.
Las autoridades políticas entendieron a los propietarios blancos: los Africanos eran «los únicos» que podían adaptarse a la actividad azucarera. Por lo tanto, los plantadores blancos pidieron autorización para contratar a trabajadores africanos.
Para los reunioneses, parecía que ninguna raza podía «reemplazar a la raza negra » para la explotación agricola. El total de los trabajadores contratados, mezclando todas las razas, nunca fué superior a los 6500. Por consecuencia, la prosperidad económica no fué esplendorosa. Los grandes propietarios contaban con 120 ingenios de azúcar y empleaban a 25 000 trabajadores, mientras tanto, los «obreros de color» vivían en la miseria y caían en el alcoholismo. En 1870, la creación del Canal de Suez en Egipto no ayudó en nada a la situación socio-económica de la Reunión y de la Isla Mauricio ya que los barcos de la ruta de las Indias, no necesitaban pasar más por esta zona. Durante este periodo, el gobierno francés decidió traer a nuevos trabajadores: los hindús musulmanes. Estos venían esencialmente de Bombay y del Estado de Goujarat.
A estos trabajadores se les llamó "Zarabes", a pesar de no ser árabes; los reunioneses los confundieron probablemente con los árabes por la religión musulmana, lo que es más bien raro para un hindú. Más adelante, en 1880, La Reunión quedó totalmente en el olvido del gobierno francés, que se interesó más bien en Madagascar.
La población de la Reunión había llegado a los 182 637 habitantes en 1926. La colonia se defendía más o menos hasta la Segunda Guerra Mundial. En 1945, La Reunión se encontraba practicamente arruinada.
