> Ver también el reportaje sobre el volcán
No todo mundo tiene la suerte de tener como vecino a un volcán. Los habitantes de Tremblet, que es un pequeño poblado de Saint-Philippe en el sur de la isla, están pagando el precio de tener a un vecino como el volcán. La erupción que comenzó el pasado 2 de abril, amenazó con desalojar a los habitantes de esta región.
En el poblado del Tremblet, donde en general reina una atmósfera convivial, se respira un aire de desolación desde hace tres semanas.
El Pico de la Fournaise, majestuoso e impresionante, ha arrojado desde el pasado 2 de abril, Torrentes de lava que rozan con las viviendas y ocasionan molestias constantes para la población, provocando humos tóxico, temperaturas extremas, nubes y ceniza.
Pero en Tremblet, la vida continúa y el terrible lanza fuegos no espanta a los habitantes. Tener a un volcán como vecino es algo muy habitual y ya se hizo una costumbre y aunque los riesgos son importantes, los valores familiares lo son todavía más.
Fredo, de cincuenta años, vive en este poblado desde que nació. Se dedica a pasear a los curiosos que quieren ver el volcán de cerca, de día como de noche, y apreciar de más cerca, las bellezas de la madre naturaleza: « Es maravilloso, nunca había visto un espectáculo como este tan cerca, tenemos todos que disfrutarlo ».
Las antigüas erupciones del Pico de la Fournaise :Desde 1800, las eurpciones se han producido esencialmente en dos cráteres del cono central (Dolomieu y Bory), dentro del cercado.
|
