El poblado de Roche Plate al fondo del valle del Rio Remparts ofrece la posibilidad de dejarse ir al encuentro con la naturaleza durante un fin de semana. Amante de la tranquilidad, ¡apresúrese!
Existen lugares que quedan para siempre en la memoria
. El poblado de Roche Plate del río Remparts, en las alturas de Saint-Joseph, (no confundir con el del circo de Mafate) le garantiza tranquilidad, y calma durante el fin de semana.
Pero cuidado, cuando uno dice poblado, no hay que esperar tampoco mucho. En este poblado, no hay carros, ni tiendas, ni comercios, ni siquiera ruído. Solamente la naturaleza. Desde 1962 la caída de piedras de Mahavel cambió el paisaje del valle, pero también la vida del poblado. Cayeron 15 millones de metros cúbicos de piedras, formando una barrera natural.
El río se quedó bloqueado, y esto provocó que los habitantes dejaran el poblado y los alrededores. Desde esta catástofre, el río continúa a espander sus millones de m3 de materiales. A pesar de hay algunas casas, de que el poblado ha retomado algunas actividades culturales, la situación permanece precaria.
En el poblado, hay algunas casas en donde los propietarios pasan temporadas, no todo el año, hay una casa rural, que mantiene Jacqueline Morel y que funciona gracias a la energía solar, y que dá agua y electricidad.
En los cuatro bungalos, la gerente recibe a los húespedes, que muy seguido, llegan cansados por el camino. Para poder acceder al poblado de Roche plate, hay dos caminos diferentes : Ya sea por el sendero de « Nez de bœuf » desde la Plaine des Cafres (contar 3 horas), o sea por la pista desde Saint-Joseph en carro (contar una hora de camino).
Pero cuidado.. quien dice ruta, no dice forzozamente super ruta, en la que puede circular cualquier auto. Se necesita un 4X4. La gerente ofrece incluso la posibilidad de transporte si necesario, a un costo razonable.
El viaje es una maravilla. Uno se encuentra de inmediato en el río. De cada lado, los acantilados se elevan, y dan la impresión de protegernos. Después de una hora de camino, llegamos a la casa rural, donde el olor del carri nos pone el agua a la boca. Esta noche, en el menú, ofrecen el cari "baba figue" Es una verdadera delicia.
El día siguiente, temprano por la mañana, todos los sentidos se despiertan frente a una belleza natural. Numerosos paseos son posibles desde la casa rural. El que lleva al río, a solamente media hora de camino, es una de las más agradables. En el camino, podremos descubrir toda la naturaleza en su esplendor :piñas, bambús, fresas, agaves…
Un excelente carri nos espera al regreso del paseo. Sólo tendrémos tiempo para efectuar otro paseo antes de hacer la maleta de regreso. La perspectiva de rozar los desfiladeros que permitirán (posiblemente) a la Reunión formar parte de la lista de candidatos para ser considerado Patrimonio de la Unesco no hace olvidar la trsiteza de dejar este pueblo encantador, situado al otro lado del mundo.
Véronique Tournier
Enero del 2008
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