Desde la eurpción del Pico de la Fournaise en abril del 2007, y considerara como la erupción del siglo, el camino entre Saint-Philippe y Sainte-Rose se encontraba cortado. Se necesitaron siete meses para ver nacer el camino de las lavas. Esto representa 1,6 kms de azfalto en medio de la lava. A descubrir.
¡Aquí está! Cualquiera diría que es una serpiente que vá trepandose en medio de la roca basáltica. El camino no es recto y con esto se vé la dificultad para reparar los daños ocasionados por el Pico de la Fournaise. La lava corrió durante más de un mes sin pararse, de abril hasta fines de mayo del 2007. Los 140 000 millones de metros cúbicos de lava eruptados por el volcán no dejaron nada durante su paso. Todo se quemó : Palmeras, Palmitos, banános, plantaciones de vainilla, todo.
Ya sea que miremos del lado del Tremblet o del Grand Brûlé, las líneas de demarcaciones son nítidas y precisas: entre dos paisajes verdosos donde la vegetación es lujuriosa, se dibuja un gran rastro negro. Comienza un poco más alto sobre la montaña ya sumergida bajo las nubes para acabarse en el océano. Blanco, verde, negro y azúl. Y en medio se hunde un río de asfalto. El Camino de las lavas nació. El paisaje es inédito
Nos vamos acercando al mounstro. Cualquiera podría decir que la lava sigue aún activa, viendo la intensidad del calor omnipresente. Aún sale humo de entre las rocas.
Se necesitaron 7 meses y más de 1,5 millones de euros para arreglar el lugar. Los agentes de la DDE (Dirección Departamental del Equipo) ayudados por el Institúto de Física del Globo de París(IPGP) enfrentaron varias dificultades. Bajo sus piés, un sin número de capas basálticas eran inestables. Había tuneles que podían medir hasta 12 metros de alto y 20 de largo.
Viendo la inestabilidad de la lava, y para evitar todo riesgo, la DDE, la ONF
y la Prefectura, instalaron dos lugares de observación con la finalidad de guiar al público. El primer lugar que se encuentra a un costado del Tremblet permite a los turístas admirar la entrada al tunel de lava. Tenga solamente cuidado, le recomendamos llevar zapatos cerrados.
Un poco más lejos, del lado del Grand Brûlé, un mirador se ha instalado con una vista panorámica maravillosa. Es una vista de 360° sobre el conjunto de la caída de la lava, desde las alturas de las montañas hasta el océano. No puede dejar de verlo. Estos lugares son por el momento temporales, esperando realizar obras menos rudimentarias en lo que ahora se conoce como "El camino de las lavas", que es como si fuera un verdadero museo al aire libre.
Texto y fotos Véronique Tournier
Diciembre del 2007
