Seis meses después de que dejó de caer la lava que atravezó la RN 2 para aterrizar en el océano, la carretera sigue bloqueada y no ha sido reparada ya que aún se encuentran tuneles de lava bajo el magma. Saint-Philippe y Saint-Rose se encuentran separados por 1,5km de lava negriza y aún caliente. Nos encontramos frente a un espectáculo grandioso, que algunos curiosos aún pueden disfrutar.
El crater de Dolomieu se desplomó, formando un hoyo enorme de más de 200 metros. Incluso, peces que vivían en las aguas profundas, y que hasta este entonces eran totalmente desconocidos, fueron descubiertos en la superficie de las aguas hiervientes...
Finalmente el 1ero de Mayo, la erupción terminó, y los especialistas se llevaron una gran sorpresa. La caída de lava que enterró a la carretera por más de 1,5 km de largo, estaba formada por tuneles de lava. Un verdadero problema para la reconstrucción de la carretera, y algo jamás visto antes.
La carretera todavía se encuentra cerrada, seis meses después. Es imposible ir al este por la parte sur de la isla. La población sufre enormemente, la vida económica se ha visto afectada, mientras que la naturaleza sigue ofreciendo un maravilloso espectáculo.. y vaya que es un espectáculo...
« Ruta cerrada en el Tremblet ». El mensaje es muy claro sobre los anuncios en las carreteras de Saint-Pierre, a 35 km del Tremblet. La Reunión se encuentra cortada en dos en el sureste. Saint-Philippe se ha convertido en una entrada sin salida. Y lamentablemente, muchas son las personas que tienen que ir al Tremblet.
Un gendarme vigila frente a la rotonda. « No se puede pasar en carro, solamente a pié », repite sin cesar a los automobilistas.
Basta solamente un cuarto de hora para llegar a las primeras casas del poblado.El Tremblet era antes un lugar muy frecuentado por los turístas que venían a descubrir las otras caídas de lava de tiempos anteriores, hoy en día, el poblado se encuentra totalmente aislado. Sin embargo, la pequeña cafetería permanece abierta, y algunos vecinos venden vainilla en puestos, a lo largo del camino.
Conforme nos acercamos, la atmósfera va cambiando y el paisaje se transforma. La vegetación que en tiempos normales es lujuriosa, ahora se encuentra totalmente seca, en lo que se conoce como el Sur Salvaje. Los árboles se encuentran extraños, de color blanquizo. Las palmeras y otros árboles tienen un color gris. No están quemados, pero si tienen el reflejo de un calor insoportable que dejó las huellas del azufre tóxico emitido por el volcán.
Bajo un ambiente bastante particular, los habitantes no han dejado de vivir. Los niños se divierten en las calles, mientras que los curiosos se apresuran para llegar al mirador que sobrevuela la vista hacia la caída de la lava, apagada ahora. El paisaje los deja mudos. Es como si fuera una inmenmsa ola negra inmobilizada, que vá desde las alturas hasta el mar. El ocáno, con su color azúl ruqueza, hace contraste con el negro de la lava. Y en medio de esta, resposa la maquinaria que debe de limpiar la carretera. Más adelante, volvemos a ver la nueva carretera, en reparación. Pero al rededor, el humo sigue saliendo de la lava.
Acceso : Desde Saint-Pierre, tomar la dirección de Saint-Joseph, continuar hacía Saint-Philippe y finalmente seguir la dirección del poblado del Tremblet.
Si viene del este, después de Saint-Denis, tomar la dirección de Saint-Rose hasta que vea la barrera.
Texto y fotos : Laurène Mazier - Septiembre del 2007
