Más allá de los 37 monumentos antiguos y bellas casas criollas de Saint-Denis que se encuentran en el centro histórico de la ciudad, el visitante puede disfrutar de un paseo encantador, zigzagueando entre el Palacio Rontaunay y la Calle de la Compañía.
A primera vista, el centro de la ciudad, que se encuentra encuadrado por las calles Jean Chatel, Labourdonnais, de la Victoire, Alexis de Villeneuve, y de la Compagnie, hasta la calle Juliette Dodu podría parecer heteróclito.
El paseo es muy agradable si camina lentamente, si yerra y se muestra curioso. Atrévase a pararse, a levantar la mirada, a comparar las casas, a aventurarse en el callejón Mazeau , a entrar en algunas tiendas, a sentir el ambiente de la ciudad, y ver las hileras de estandartes europeos o internacionales que ofrecen el mismo ambiente por todas partes del mundo.
Es justamente en la diversidad y la mezcla que se descubre el alma de la Reunión. Es un paseo que se realiza entre la tradición y la modernidad, los detalles van a despertar la admiración de los amantes de la arquitectura colonial y los viajes a través de la historia de la población de la isla.
Subiendo cuesta arriba, descubrirá hermosas casas criollas de principios del siglo 19. Las Piedras grises y oscuras, con muros altos y blancos, y las enormes ventanas de las casas, son el testimonio del pasado colonial. Los establecimientos privados y públicos ofrecen un contraste de hermosas casas criollas y de arquitectura moderna, integrada a un estetismo interesante como es el caso de la Delegación Regional de la Cultura, que se encuentra en la esquina de la calle Amiral Lacaze y de la calle La Bourdonnais.
De la calle Jean Chatel a la calle de la Compagnie, la ciudad presenta una faceta que podríamos calificar como « barrio hermoso ».
Pefumerías, salones de belleza, peluquerías, tiendas de ropa, y joyerías, se mezclan con las tiendas de muebles, y otras extravagancias venidas de la India o de China. Esto es lo que hace de Saint-Denis de La Reunión, un lugar comercial en el que los comerciantes se implantaron desde hace ya varias generaciones.
En estas calles comerciales, la arquitectura criolla se descubre sobretodo al cruzar la calle opuesta y levantar la mirada... el techo de ciertas casas, los balcones en fierro forjado, en ocasiones decorados con buganvilias o de orquídeas, esmeriles decorando las casas, enfín, este barrio no es solamente un barrio comercial, es también un barrio residencial, y es sobretodo la representación del mestizaje de la Reunión.
Texto y fotos : Muriel Martineau
