Es uno de los lugares más hermosos de Sainte-Suzanne. En el pasado, los barcos y los trenes se cruzaban en esta punta de Bel-Air. Habían aquellos que se iban, y aquellos que regresaban, aquellos que descubrían el océano, y aquellos que soñaban, arruyados por el ruído del tren. Hoy en día, el lugar se presta para pasearse a lolargo del litoral, o venir para pasar un buen moento. El faro forma parte del paisaje.
Lo primero que vemos en la punta de Bel-Air, es el faro, conocido como "Faro de Bel Air" , o "Faro de Sainte-Suzanne". Fué construído en el año de1844, y este monumento histórico ahora se encuentra pintado de rojo y blanco. Es el único foco intermitente de la isla. Señala los peñascos del Primo, - el nombre de un escollo peligroso-.
El faro no cuenta con guardián desde el 1984, porque las vías marítimas de la zona han sido abandonadas poco a poco. Hoy, la antigua vivienda de función que se encuentra en el piso de abajo, y que incluye las habitaciones del personal y la sala de máquinas se transformó en un lugar de exposiciones y de visitas, con días y horarios variables de abertura que indica el artista que expone. Cabe señalar que el faro está cerrdo los lunes.
Justo al lado del faro se encuentran los "calbanons" (antiguas viviendas) de Bel Air. Los calbanons eran las antiguas viviendas de los esclavos, y más adelante fueron la de los "trabajadores contratados", que llegaron a la isla después de la abolición de la esclavitud (estos trabajadores no eran cosiderados como esclavos y vinieron a la Reunión por su propia voluntad). Cerca de 400 esclavos vivieron allí, y practicamente el mismo número de trabajadores emigrantes hindús. A pesar del tiempo, los calbanons se encuentran relativamente bien conservados.
En la punta de Bel-Air, pasaba antes el pequeño tren. Aún se puede ver el tunel de la antigua estación, que desapareció en 1963, el tunel cuenta con una longitud de 45 metros. Se puede decir que son los restos del tramo este de la vía de tren que iba de Saint-Denis a Saint-Benoît.
La estación se encontraba justo detrás del ayuntamiento de Sainte-Suzanne.
Para los que no les gusta caminar, la orilla del mar ha sido arreglada en áreas de pic nic, cuenta con dos quioscos y azadores en cemento. Más adelante, a lo lejos, se puede admirar el ingenio azucarero de Bois-Rouge.
En conclusión, la punta de Bel-Air desprende un aire de tranquilidad. Además, la naturaleza es maravillosa, pues a orillas del litoral también se pueden ver a algunas cabritas brincoteando en el mar.
Laura Bassetti
Février 2008
InformesOficina de Turísmo Intercomunal deSainte-Suzanne 65 Avenida Pierre-Mendès-France 02 62 52 13 54
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